BOTOX

La toxina botulínica se ha empleado desde hace más de veinticinco años para el tratamiento de alteraciones oftalmológicas y neurológicas con gran seguridad y eficacia. Actualmente millones de personas se realizan este tratamiento con fines estéticos.

Su mecanismo de acción es muy sencillo:

Bloquea los impulsos nerviosos que generan las contracciones musculares, relajando los músculos y atenuando las arrugas de expresión: entrecejo, frente, alrededor de los ojos, mirada triste, cejas caidas…

Los puntos de inyección y los músculos tratados (procerus, orbicular, corrugador…) garantizan el éxito del tratamiento y que todas estas alteraciones se corrijan sin riesgo alguno.